Cuando entras en un asador, el ambiente que respiras es diferente. Lo primero que percibes es el toque ahumado que despide el fuego de las brasas que alimentan sus parrillas. Ese ambientador natural se percibe y se mantiene, y forma parte del espíritu propio y del alma de un asador.

Entrada Restaurante CaJoan

Otro símbolo propio de un asador es la vitrina, el escaparate en el que encuentras todos los costillares expuestos, y como en una pasarela, pendientes y expectantes a que sean elegidos.

Vitrina, Restaurante CaJoan

Mi pasión por la carne asada a las vivas llamas de unas buenas brasas no solo se circunscribe a España y en mis viajes por el extranjero; he buscado aquellos restaurantes donde la carne a la brasa es la especialización.

En New York visité con ansiedad Peter Luger y Smith Wollensky, dos de los más prestigiosos steak house neoyorquinos, que complacieron con creces mis deudas de vitamina A y de hierro que sufrí en la gran manzana.

No menos subí mis glóbulos rojos en mi visita a Argentina. Durante los 21 días que recorrí las distintas ciudades argentinas, en todas ellas comí notables asados de tira, bifes de lomo o de chorizo.

Como pueden observar, la carne de vaca, de ternera o de buey, forma parte de mi particular dieta, pero eso sí, exijo que sean las ascuas de madera o de carbón vegetal, el método en el que se elaboren.

Hace unos años, la gente de Cárnicas Lyo me habló de Ca Joan, un asador en la localidad alicantina de Altea. Ellos le suministraban mucho del género del que se ofrece, sobre todo, aquellas carnes cuyas maduraciones son más prolongadas. Me faltó tiempo para hacer un hueco, y de manera presta, llamar y hacer una reserva para visitarlo y así crear mi propia opinión.

Ca Joan se encuentra en la entrada de la localidad, y es su propietario Joan Abril, el alma y principal animador del establecimiento.

Joan Abril en la puerta de su casa, Restaurante CaJoan

Ca Joan es algo mucho más que un asador. Sí que es verdad que la base de su oferta son las carnes, pero la carta y las especialidades que encontramos siempre que lo visitamos, sorprende por la variedad y la calidad de todos los productos que nos ofrecen, situando Ca Joan entre los mejores restaurantes de la Comunidad. Tiene una magnífica y luminosa terraza, aunque yo prefiero el comedor, y aromatizarme con la naturalidad de sus brasas.

Toni y Francisco son dos magníficos profesionales que te atienden y te hacen sentir como en tu propia casa.

Es imprescindible comenzar las entradas con una cortada de hueva de atún y mojama, ambas de almadraba. Unas salazones sabrosas con un ligero punto e ideal de sal.

La mojama y la hueva de Almadraba, Restaurante CaJoan

Tampoco podemos perdonar la cecina de León, con un ligero toque ahumado. Seguimos con unos buenos tomates de secano acompañados con un rica y jugosa ventresca, aderezamos la ensalada con un buen aceite, que equilibra muy bien la ensalada.

La Cecina, Restaurante CaJoan

Como he dicho, Ca Joan es algo más que un asador, y ello se demuestra con unos berberechos asados con ligereza a la brasa, y aderezados con un ligero hilo de aceite. Seguimos con sus mollejas, a la brasa, jugosas, impecables y sobre las que se raya un poco de piel de limón para darles un toque cítrico y exótico.

Los berberechos a la brasa, Restaurante CaJoan

Nos ofrecen un producto típico de la costa, como son los sepionets que los preparan a la plancha, y son un bocado divino y lleno de Mediterráneo. Las albóndigas y las croquetas de buey, o el steak tartar, son especialidades y se deben de pedir.

Antes de iniciar la comida, Toni nos ha traído la chuleta que vamos a comer; una pieza de 1.300 gramos y de una prolongada maduración que se acerca al año de maduración. Carne que suministra Cárnicas Lyo, porque Joan es fiel a un suministrador que le da calidad.

Chuleta antes de hacer, Restaurante CaJoan

Estas carnes, con las maduraciones tan prolongadas, necesitan un asado mucho más preciso. Casi no encontramos veteado, por lo que la jugosidad debe de aportarla las grasas que rodean a la chuleta, y así sucede.

Una vez llega la pieza a la mesa, llega recortada por sus laterales, y cortada por el centro. Los trozos mantienen una gran mineralidad y toques de setas y campo. En la grasa aparecen matices de foie y frutas confitadas, encontrando también los toques lácteos y que recuerdan al roquefort.

Chuleta recortada y lista para degustar, Restaurante CaJoan

En Ca Joan encontramos una buena carta de vinos, a unos precios muy interesantes.

Les recomiendo que el postre lo tomen en la terraza, y lo acompañen con un gin tonic de las ginebras que Joan elabora y ofrece en su casa, estoy convencido que les va a encantar.

Tener a Ca Joan en nuestra Comunidad es todo un privilegio. Encontramos a uno de los mejores asadores españoles, y lo tenemos en nuestra propia casa.

Restaurante Ca Joan, Partida D´Olla, 146, Altea (Alicante) +(34) 966 883 234

Pedro G. Mocholí. Crítico gastronómico

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