Muchas veces he comentado lo poco que se conoce la cocina italiana en nuestro país y el cuidado extremo que se tiene del producto, en muchos casos para llegar a importarlo desde su tierra.

En Italia la denominación del local adquiere múltiples acepciones en función del tipo de cocina que se practica: ristorante, trattoria, pizzería, braseria, osteria, tavola calda, rosticceria, girarrosto, taverna…, aunque tanto allí como aquí los restaurantes, al tener que ampliar su oferta para abarcar un mayor espectro de clientela, empiezan a no estar tan definidos por su nombre.

Quindici puede ser, por su sugerente carta, un ristorante, sin embargo, tanto por su decoración moderna, a la vez elegante y desenfadada, como por sus precios (ticket medio 30 €) lo convierten en un local más asequible para todo tipo de público lo que le acerca más a una trattoria.

En su dirección está su bella propietaria Angelina Belaia y su marido Nikolay Miturev, que también lo son del restaurante Saltea y de Club Bay, ambos en el Puerto Deportivo de Campomanes (Altea), muy presentes en todos sus negocios.

El gran acierto de este matrimonio ha sido elegir a Fabrizio Pellegrini para dirigir la cocina de Quindici.

Fabrizio es un italiano, de formación matemática, corpulento, de ojos azules y sonrisa que denotan que está curtido en cien mil batallas, la última, en Dubai. La conversación con él te lleva a pensar que toda su experiencia de haber trabajado en restaurantes por todo el mundo está reflejada en su carta, muy sugerente y creativa.

Se quedó en Altea y no prosiguió sus batallas porque le han dejado llevar a cabo su proyecto.

La carta es de las que a mí me gustan, que primero te dice el ingrediente principal y luego, cómo está cocinado o cómo está acompañado. Es cocina italiana moderna, abierta a fusiones, con salsas extremadamente sabrosas y con elaboraciones que difícilmente se pueden encontrar en otros restaurantes como un antipasto de ceviche de pulpitos. Primo piatto como la «Pizza Nera» (la masa elaborada con tinta de calamar) o la “Pizza Zuca” (la masa elaborada con chufas y calabaza). En pastas y risottos (que en su carta denominan «Arroces») destacar un risotto verde con caracoles en hierbas silvestres y un ravioli de osobuco, con huevo de codorniz poché.  El secondo piatto, al que difícilmente se suele llegar o conocer de la cocina italiana que se practica en España, un trampantojo de «Tagliatelle» donde la pasta se sustituye por una sepia finamente cortada y se acompaña con chips de bacalao y trufa de Teruel. El postre, un tiramisú a la manera de Fabrizio, totalmente diferente a otros que haya probado.

La carta de vinos, aunque reducida, es suficiente para contener vinos de Denominaciones de Origen española, francesa e italiana.

El servicio extremadamente atento.

Unas fantásticas vistas de mar completan una experiencia que merece la pena disfrutar.

Antonio Marqueríe Tamayo. Catedrático Extraordinario y Director de la Cátedra Internacional de Gastronomía Mediterránea de la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM)

  1. Un reportaje magnifico gracias a Restaurante Quindici y a Antonio Marquerie

  2. Muy acertado el artículo! El restaurante Quindici y como no, el alma del mismo, el chef Fabricio, son sin duda un referente, no solamente de Altea, sino en toda la Comunidad Valenciana.
    Les deseo lo mejor.

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