Por Antonio Marqueríe Tamayo, CEO & Founder ARQEM ARQUITECTOS, Catedrático extraordinario y director de la Cátedra Internacional de Gastronomía Mediterránea de la UCAM, Profesor Titular de la asignatura «Concepto y formato en Gastronomía» de la UCAM

La plaza de Luceros es un lugar emblemático de la ciudad de Alicante, sobre todo en época de las fiestas Hogueras, la tercera semana de junio y cada día en las «Mascletás».

El Chaflán de Luceros es un restaurante con terraza que ocupa, en mi opinión, la mejor esquina de dicha plaza, para contemplar y oír el estruendo de las mismas.

Este local, que antes fuera una charcutería muy conocida, luego franquicia de «sándwiches» de Rodilla, ahora es un restaurante, que por ser yo nacido en Madrid, podría decir que cuando se entra y por la forma del servicio, se respira ese aire madrileño, aunque luego se puede comprobar que, junto a elaboraciones de esa cocina, aparecen elaboraciones típicas alicantinas.

Esta fusión es producto de sus dueños, de Madrid, Javier Parrilla y su mujer Adriana y de su cocinero Salvador Berenguer, de Elda (Alicante), con formación en el CDT de Alicante, que ya supone una importante garantía. Otro día comentaremos la enseñanza de cocina que se imparte en los Centros de Desarrollo Turístico (CDT) de la Comunidad Valenciana, y la cantidad de grandes cocineros que han proporcionado.

Antonio Marqueríe Tamayo y Javier Parrilla en Restaurante CHAFLÁN

Los primeros decidieron cambiar de lugar de residencia y trabajo y trasladarse desde Madrid a Alicante, para buscar una mejor calidad de vida, como la que aquí, en Alicante, se disfruta. Sin experiencia inicial, pues Javier trabajaba en Marketing y antes de adquirir el actual local explotaron el restaurante de La Cantera, próximo a la zona del puerto.

Toda la experiencia acumulada la llevan a este restaurante, y ayudados por, yo diría un equipazo, su cocinero, Salvador, desde hace 5 años, Joaquín Landete en la sala, junto al dueño, Javier, y Mario Landete en la barra. En total un servicio de 8/10 personas.

Antonio Marqueríe Tamayo con Salvador en Restaurante CHAFLÁN

Porque el Chaflán de Luceros también es una barra alicantina, pudiendo tener dos opciones de comer, en una sala con la carta y elaboraciones propias de un restaurante o en la barra, de la manera en la que los alicantinos les gusta «picar», porque esta es la expresión que utilizan  «vamos a picar algo en una barra», nada que ver con «tapear». También dispone de un local en la planta superior donde celebrar eventos. Y como su horario es ininterrumpido de 8.00 a 1.00, se puede desayunar, almorzar, comer, merendar y cenar, en fin, todo.

En mis artículos no suelo recomendar el qué comer, pues los gustos son los de cada uno, pero aquí quedé sorprendido por el punto y la melosidad de un arroz de atún alcachofas y gamba y otro con sobrasada de Tárbena, población en la montaña de Alicante, que en el siglo XVII fue repoblada con mallorquines, por lo que se produce una interesante fusión, en su gastronomía, entre Alicante y Mallorca.

Tienen «platos del día» que varían en la semana y yo que soy de Madrid, aunque ya viviendo en Alicante 35 años, aprecio que, unos de los días, se lo dediquen al «Cocido Madrileño» sin menospreciar al «Cocido de Pelotas» del que también soy un gran amante.

Salvador, como buen eldense, es conocedor de la cocina de su tierra, así que quedamos emplazados para que nos cocine, aunque no esté en carta, un arroz meloso de liebre.

¡¡¡Este tipo de experiencias o improvisaciones, fuera de carta, son las que te hacen amar un sitio!!!

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